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Prosopagnosia en la infancia

Los niños tienen poca base para comparar su propio reconocimiento facial con el de otras personas, por lo que a menudo no pueden poner en palabras "no reconozco los rostros". En lugar de etiquetar el comportamiento como timidez, falta de atención o descortesía, ayuda observar qué pistas realmente les dan confianza.

Señales a notar en casa y en la escuela

Un niño puede no reconocer a un familiar que ha ido a buscarlo hasta que esa persona habla, o puede tener dificultad para reconocer a un maestro o amigo fuera de la escuela o con ropa distinta. Otras señales incluyen tardar mucho en saber quién es quién tras un cambio de clase o de asiento, perder el hilo de una película o un cuento porque los personajes se confunden, o evitar lugares concurridos por ansiedad ante la posibilidad de confundir a alguien.

Ninguno de estos comportamientos es exclusivo de la prosopagnosia: la visión, la atención, la memoria y el TEA pueden producir dificultades similares, por lo que conviene observar patrones en varias situaciones en lugar de un solo episodio.

Por qué es fácil pasarla por alto en la infancia

Los entornos escolares ofrecen muchas pistas estables: uniformes, asientos asignados, aulas, tarjetas identificativas. Cuando un niño aprovecha bien estas pistas, los adultos a su alrededor pueden suponer que reconoce los rostros con normalidad. Los propios niños tampoco suelen darse cuenta de que otras personas identifican a los demás solo por el rostro con la misma facilidad que ellos no logran.

La investigación sobre la prosopagnosia del desarrollo en la infancia es más limitada que en adultos, y los métodos de evaluación adecuados para cada edad todavía presentan vacíos. En lugar de basarse en una sola autoevaluación, lo mejor es combinar observaciones en casa y en la escuela con una evaluación profesional.

Qué pueden hacer las escuelas

Los docentes y el personal pueden adquirir el hábito de decir su propio nombre al acercarse a un niño, y apoyarse en pistas estables distintas al rostro: asientos asignados, tarjetas identificativas, un listado con fotos. Avisar con anticipación sobre salidas escolares o cambios de personal, y no juzgar la falta de un saludo como un problema de actitud o modales, también ayuda. Vale la pena trabajar junto con el niño las estrategias para reconocer a sus amigos, y no compartir esas estrategias con otros sin su consentimiento.

Qué pueden hacer las familias

En lugar de repetir simplemente "mira bien su cara", ayuda buscar juntos pistas que realmente funcionen para el niño: la voz, el peinado, sus pertenencias, el lugar donde suelen encontrarse. No culpar por los errores y preguntar específicamente por las situaciones difíciles facilita que el niño pueda poner en palabras lo que le funciona.

Si el impacto en la vida escolar es significativo, iniciar una conversación con el pediatra, el orientador escolar o un servicio local de consulta sobre el desarrollo es un primer paso razonable, y vale la pena preguntar si pueden derivar a un especialista en reconocimiento facial o neuropsicología.

Referencias y fuentes

Los autores y las organizaciones mencionados a continuación se citan como fuentes de este contenido. Esto no implica su revisión ni su respaldo de este artículo.

  1. 01
    Dalrymple et al. (2014) — Developmental prosopagnosia in childhood

    Una visión general de los síntomas, el impacto social y los retos de investigación de la prosopagnosia del desarrollo en la infancia.

  2. 02
    Yardley et al. (2008) — Psychosocial consequences of developmental prosopagnosia

    Investiga el impacto de la prosopagnosia del desarrollo en las relaciones y el bienestar psicológico.

  3. 03
    NHS — Face blindness (prosopagnosia)

    Estrategias prácticas de identificación para la vida cotidiana y orientación general sobre cómo buscar ayuda.

Este artículo tiene fines informativos generales y no sustituye un diagnóstico o tratamiento individual. Para ver la lista completa de referencias del sitio, consulte la página de referencias.